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El renacimiento del arte es sensorial y efímero

Por: Victor Ariza

Tal vez alguno de los exponentes más emblemáticos de la historia del arte pudo pensar que en un futuro su obra podía cocrearse para producir una nueva experiencia. 

Imaginar que con movimientos o sonidos se interpretarían obras magistrales de la pintura universal. O que al aumentar sus dimensiones, un artista contemporáneo recrearía la inspiración del autor. Tal vez.

Van Gogh , Monet , Dalí y Botero se exhiben hoy en galerías no convencionales, museos de vanguardia donde las obras traspasaron los límites de sus encuadres, teatrinos adecuados con equipos de audio envolventes, sistemas de proyección y efectos especiales que se integran con diferentes tecnologías para rodar contenidos majestuosos.

Estos espacios e intervenciones artísticas incluyen atmosferas circundantes que le permite al público sumergirse en la obra para descubrir pormenores que impresionan los sentidos.

Ahora con nuevas tintas, que son técnicas digitales, los artistas visuales construyen una narrativa efímera que introduce al espectador en esa realidad, le permite caminar entre sus dimensiones y lo aproxima al origen del proceso creativo. Una vez adentro, más cerca del detalle, el movimiento permite entender cómo se concibieron los trazos de los cuadros más famosos, al tiempo que las bandas sonoras invitan a cerrar los ojos e imaginar otras posibilidades. De esta manera, caminas bajo “La noche estrellada” de Vincent Van Gogh, al observar detenidamente los astros rutilantes mientras percibes la brisa que desencadena remolinos y escuchas el suave barullo que emana del pueblo. Es efímero pero contundente porque casi que no requieres más tiempo para que te marque.

La obra “Van Gogh Inmersive” le ha dado la vuelta al globo con un éxito record en taquilla y continúa generando expectativa sobre la obra del pintor holandés del posimpresionismo hasta lograr aumentar el interés de personas que antes no se sentían atraídas por el arte.  

Esto por cuenta de la animación y la inteligencia artificial que al mezclarse hace que las pinturas cobren perspectivas tridimensionales, vinculen sin ninguna resistencia el espectador a la obra y le ofrezcan una vivencia sensorial sin precedentes.

No menos apabullante resulta “Imagine Monet”, exposición inmersiva programada durante este semestre en varias ciudades de Canadá para brindar la experiencia impresionista del autor francés más allá de información sobre su historia y técnica.

Esto, gracias a una visión 360 de su legado magistral, lo que aunado a la atmosfera sonora perfecta, sublima las sensaciones de calma y docilidad que preponderan en el universo colorido y luminoso de Monet.

Y si de una exhibición memorable se trata, mencionar finalmente “Botero Immersed”, recientemente puesta en escena en el sur de Florida.

Un homenaje interactivo al proclamado artista colombiano en sus últimos 60 años de trayectoria.

Con luces, audios, proyecciones digitales y el acompañamiento musical de Emilio Estefan, es un espectáculo que no podía resultar inferior al objetivo de hacer inolvidable la visita al Museo Nader, en el Distrito artístico de Wynwood en Miami.

Pero si creíamos haberlo visto todo en materia de arte renacentista, efímero y sensorial, aguardemos por lo que le falta compartir a “Dreams of Dalí”: un viaje en clave de realidad virtual por el mundo de Salvador Dalí, uno de los máximos exponentes del surrealismo, y que aunque a pocos días de haber sido inaugurada, la exposición ya ha recibido muchos elogios y reconocimientos por la innovadora propuesta que parece traída de otros dominios: el de los sueños alucinantes del maestro español y los mágicos resultados de la tecnología del arte.

FIESTAS DEL MAR EN SANTA MARTA, HISTÓRICAS E INOLVIDABLES

Por: Victor Ariza

En el universo de lo sensorial, imágenes y sonidos son los reyes de la fugacidad.

Energía pura que atraviesa nuestros cuerpos para perderse en el vacío y así reconfirmar su carácter transitorio.

Pero qué pasa cuándo esas ondas se vuelven experiencias. Se transforman en momentos imborrables que terminan alojados en nuestra memoria.

Recuerdos que con solo traerlos al pensamiento son capaces de hacernos sentir las emociones vividas en ese instante.

La inolvidable celebración de los 497 años de Santa Marta es un claro ejemplo de cómo lo efímero puede ser capaz de mutar a lo perdurable.

En la historia presente de esta ciudad costera una serie de eventos exitosos también dejaron en evidencia como tecnología, logística y organización son fórmulas ganadoras en la generación de grandes emociones y cifras nada despreciables:

150 mil visitantes, entre un 80 a 90% de ocupación hotelera y al menos un centenar de actividades debido al cumpleaños de la capital samaria, las Fiestas del Mar y la octava versión del Festival de Verano y Música al Mar, en simultánea.

Acontecimientos ambiciosos en producción, montaje y asistencia que desde su concepción y preparación se alinearon en un solo objetivo: la reactivación de Santa Marta como un destino turístico nacional e internacional, más competitivo y con mejores condiciones para los prestadores de estos servicios, buscando halonar la economía de la región y el país, soñando con un desarrollo que ayude a resolver problemas estructurales de su comunidad.

Así fue como en este contexto, se realizó la clausura de las fiestas. Un monumental concierto con artistas y agrupaciones ganadoras del Festival de Verano y la presentación del Grupo Niche y Lil Silvio y El Vega.

Una mágica proyección de luces y sonidos que al bailar con la arena, el mar y el viento nocturno de la bahía El Rodadero, hacían imposible imaginar un mejor escenario para un cierre.

Un espectáculo único que colmó de felicidad y orgullo a sus habitantes y gobernantes hasta el nivel de hacerlos creer y sentir que Santa Marta es merecedora en adelante de eventos de gran magnitud y calidad por su vocación turística, urbanística y cultural.